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22 de junio de 2015 | Volumen 90, Número 17

HISPANIC MINISTRY

ohm logoLo espontaneo vs lo pequeño

En el mundo en que vivimos, estamos en ataque constante de las diferentes cosas que nos pueden afectar nuestra tranquilidad diaria. Por mi parte, esa paz me parece ser robada cuando yo no tengo la dicha externa de vivir momentos de satisfacción instantánea. Es decir, el quererlo tener y tenerlo todo ya. Cuando eso me pasa, yo me pongo de mal humor y todo me empieza a irritar. Las respuestas que me salen de la boca son cortas y remplazan todas las palabras malas que pasan por mi cabeza. Yo me lanzo a los extremos y arrojo las manos al fuego solo para complacer mis malas costumbres. Aparte de estar pasando por ese caos interno, las personas que me rodean y aman se convierten en objetos de destrucción para que ellos se sientan igualmente de mal como yo. Mientras que es natural saber que estos son los ingredientes de una persona en borde de un colapso nervioso, es también necesario entender que es igualmente de una persona que vive la experiencia humana en camino con Jesús.

Esta experiencia humana, en el camino hacia Dios, no se encapsula solo en los momentos magníficos sino también en momentos de ansiedad. La incomodidad de realmente vivir nuestra fe es real y una parte básica de nuestro encuentro con el Jesús viviente en el cuerpo de Cristo. Teniendo eso en mente, con mi falta de paciencia y prudencia en mis acciones, mis minutos de inquietud no me encierra en mi experiencia sino me abre hacia la esperanza de Su compasión y misericordia. Mis tiempos de molestia no me ciegan sino que me invitan a despertarme cada día sabiendo que yo puedo ser mejor. En esos instantes, Jesús no se separa de nosotros en nuestras bajas sino El nos esconde en sus llagas para darnos el espacio de reflexionar mientras que El nos protege con Su preciosa sangre. Esta comprensión incondicional, que nos regala Dios, es un símbolo patente que fue pagado por los meritos de la muerte y resurrección de Jesucristo.

Aunque es imperativo el captar esos meritos, en todo su sentido, este símbolo tangible no solo se expresa por la pasión de Jesús. Este símbolo también se manifiesta de diferentes formas en las palabras que componen los evangelios. En mi caso, por las Escrituras, yo vine a entender que como resultado de mis gestos inapropiados, yo necesitaba una solución y terapia espiritual. La auto-evaluación que necesitaba, me vino por medio de la parábola de la semilla de mostaza. El daño que yo me hacía a mí y hacia otros también reflejaba la falta de equilibrio necesario para el crecimiento de esa semilla. Al tratar de volar de cero a cien para calmar mis inseguridades abrió las puertas a un mundo de problemas que yo no tenía antes. Es decir, tener y querer todo inmediatamente no equivale llegar al reino de Dios cuando se hace de una brincada. Como Jesús “decía también ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra” (Marcos 4:30-32). Al tener la prudencia y paciencia para ayudar esa semilla a crecer, las oportunidades para valorarla y cuidarla crece también. Para llevar fielmente la cosecha de la semilla de mostaza, las condiciones presentes tienen que ser precisas y vivas en el Señor. Sin embargo, nos encontramos todos por ese mismo camino. De una forma u otra, el querer la satisfacción instantánea siempre se presentará como obstáculo en nuestra realidad. No obstante, si el enfoque se mantiene firme en aceptar las subidas y bajas de la vida, buscar remedio por medio de Jesús y las Sagradas Escrituras y creer que Dios es nuestro Alfarero, veremos que esos momentos son solo un tropiezo en un camino destinado a llegar al reino de Dios.

 

concierto noche de alabanzas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horario de misas en español
Ciudad Parroquia Teléfono Hora
Bristol St. Anne 276.669.8200 domingo 2:00 pm
Charlottesville Church of the Incarnation 434.973.4381 domingo 1:30 pm
Christiansburg Holy Spirit 540.921.3547 domingo 1:00 pm
Clarksville St. Catherine of Siena 434.374.8408 domingo 1:00 pm
Danville Sacred Heart 434.792.9456 domingo 11:30 am
Hampton St. Joseph 757.851.8800 domingo 2:00 pm
Harrisonburg Blessed Sacrament 540.434.4341 domingo 1:00 pm y jueves 7:00 pm
Lovingston St. Mary 434.263.8509 domingo 11:30 am
Lynchburg Holy Cross 434.846.5245 domingo 2:00 pm
Marion St. John 273.783.7282 domingo 1:30 pm
Martinsville St. Joseph 276.638.4779 domingo 11:45 pm
Newport News Our Lady of Mount Carmel 757.595.0385 domingo 2:00 y jueves 6:30 pm
Norfolk Holy Trinity 757.480.3433 domingo 1:00 pm
Onley St. Peter the Apostle 757.787.4592 domingo 12:30 pm
Prince George Church of the Sacred Heart 804.732.3685 domingo 1:00 pm
Portsmouth Holy Angels 757.485.2142 domingo 1:30 pm
Richmond Area Sacred Heart
St. Augustine
Our Lady of Lourdes
St. John (Highland Springs)
804.232.8964 804.275.7962 804.262.7315
804.737.8028
domingo 11:00 am, 1:00 pm y 5:00 pm
domingo 1:00 pm y 6:00 pm
domingo 1:00 pm
domingo 12:15 pm
Roanoke St. Gerard 540.343.7744 domingo 12:15 pm
South Hill Good Shepherd 434.447.3622 sábado 7:15 pm
Tappahannock St. Timothy 804.443.2760 domingo 12:00 pm
Virginia Beach St. Gergory
St. Luke
757.497.8330 757.427.5776 sábado 7:30 pm
domingo 12:00 pm
Wiliamsburg St. Bede 276.229.3631 domingo 2:00 pm
Woodlawn St Joseph 276.236.7814 domingo 2:30 pm, no hay misa en español el primer domingo del mes.


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